30 de septiembre de 2008

A lomos de Rocinante: Coria

Continuando con nuestro viaje por tierras cacereñas a la mañana del segundo día visitamos Coria, a pocos kilómetros de Plasencia, una pequeña localidad de 12.000 habitantes. La antigua Caura de los vetones que bajo los romanos pasó a denominarse Castrum Cecilium Cauriensis.

El Castillo de Coria obra del arquitecto Juan de Herrera, del cual vemos su torre del homenaje, fue construido entre 1472 y 1478 por orden los Duques de Alba y Marqueses de Coria.

Era muy de mañana y pocas la personas la transitaban, bajo un cálido sol que se agradecía y que dotaba de cierto encanto a sus calles de casas blanqueadas o de piedra de su casco antiguo.

La Catedral de Santa María de la Asunción preside una vista excepcional de la llanura que se extiende bajo sus pies y del antiguo río hoy seco.
La Catedral posee una rica colección de orfebrería, pintura y escultura en su interior.
El Convento de la Madre de Dios en la calle de las Monjas, posee un claustro con un suelo mudéjar que es increíble por todo el simbolismo de sus diferentes trazados. Además, las hermanas (son de clausura) hacen una visita guiada explicando el mismo que es una auténtica maravilla (lo que más me gustó de Coria). Y también venden dulces hechos por ellas;).
La ciudad, que vio nacer a escritores de la talla de Rafael Sánchez Ferlosio, también tiene dedicadas muchas calles a ilustres personajes de nuestra historia como Canalejas.
Otros lugares interesantes para visitar son el Museo Catedralicio, el Palacio Episcopal o las murallas que circundan parte de la ciudad.

22 de septiembre de 2008

A lomos de Rocinante: Plasencia

El pasado año por estas fechas en compañía de familiares realicé un recorrido por algunos de los principales lugares de la provincia de Cáceres. Fue un viaje de lo más apacible, gracias al cual descubrí lugares de reposo que me hicieron comprender aun más porqué Carlos I los eligió como retiro. Sobretodo advertí, o mejor dicho, gocé, de su tranquilidad; de la belleza de sus pueblos y ciudades, muchos ligados a las páginas de la historia; de los entornos que las circundan, presididos por las encinas de cuyo fruto se alimenta ese cerdo que da origen al ibérico más famoso del mundo entero... Nuestra primera escala de nuestra ruta fue Plasencia, ciudad a orillas del rio Jerte donde nos alojamos la primera noche. La entrada al casco antiguo de la ciudad la preside esta estatua de Alfonso VIII, quien fundó la ciudad "Ut placeat Deo et moninibus" (Para placer de Dios y de los hombres), de donde le viene el nombre, hecho que se data hacia 1186 .


















Uno de los atractivos de la ciudad junto al que pude pasear a primera hora de la mañana fue el acueducto de San Antón, ingeniería dedicada a abastecer de agua a la ciudad quel aun conserva 55 de sus arcos erigidos en el Siglo XVI, junto a un parque donde se erigía una ermita dedicada al santo.
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La ciudad tiene otros interesantes edificios de los que no poseo fotos de calidad, pero que incluyen la muralla levantada tras su fundación, pues se trató de una ciudad en terriotio de frontera que hubo de hacer frente a los almohades; y las Catedrales Vieja y Nueva. Recuerdo que ese día me reencontré con uno de los placeres de la gastronomía del sur, el gazpacho, de tan variada preparación.

2 de septiembre de 2008

El Cid cabalga de nuevo


Una de mis más confesadas pasiones sino la mayor, cultivada desde ya hace 20 años son las bandas sonoras. Desde los tiempos en que compraba por correo a tiendas de Valencia u otros lugares y esperaba con sumo anhelo la llegada del paquete correspondiente. A partir de ahí durante días y días en mi casa no sonaba otra cosa que la nueva adquisición, siendo ésta capaz de embriagar a un espíritu que lleno de satisfacción revivía con los acordes previamente disfrutados en la pantalla del cine o del televisor.

Ayer una vez más he vuelto a revivir tal experiencia y de qué manera. La semana pasada tras avisarme mi amigo Francisco Robles, compré por Internet en Londres una auténtica joya de la que se han editado 3.000 ejemplares, la Special Limited Collectors Edition de la banda sonora de la película El Cid. Un total de 140 minutos más bonus conforman la edición más completa de una obra bellísima a cargo de mi compositor preferido, el húngaro emigrado a Estados Unidos, Miklos Rozsa.

En la historia del cine hay bandas sonoras que pueden considerarse grandes obras por la monumentalidad del trabajo realizado, Ben Hur, Espartaco, La Guerra de las Galaxias, El Señor de los Anillos… Mis dos preferidas son Ben Hur y El Cid, ambas debidas al ingenio del maestro Rozsa. El Cid fue compuesta tras permanecer el compositor tres meses en España y estudiar la música de la época. El resultado una épica difícil de igualar y unas piezas intimistas de una belleza indescriptible.

El Cid cabalga de nuevo.